sábado, 7 de noviembre de 2015

El único camino

¿Que puedo hacer? Nadie es inmune, lo sé. Intenté no caer, durante mucho tiempo, pero… ésta vez, fue inevitable. Apareciste de repente, en el lugar menos pensado. Misteriosa como siempre. Con tu amabilidad y tu ternura. Con la suavidad de tus palabras. La muralla que construí, en tanto tiempo, la derribaste en un segundo. Confiaste en mí, sin siquiera conocerme. Desnudaste tu alma, frente a mí, y no pude contenerme. Tu imperfecta perfección me encandiló. Me dejé llevar, sin pensar en nada más. Y, en ese preciso instante, quedé al descubierto yo. Tal cual soy. Con mis miedos y mis dudas. Con mis logros y fracasos. Conociste lo mejor y lo peor de mí, y me aceptaste. Te quedaste. Demostraste tu cariño, real y sincero. Y aunque pasaron cosas que pudieron alejarnos para siempre, nos perdonamos y acá estamos otra vez. “En éste camino que parece ser el único.”

¿Qué puedo hacer? Entonces, Si ahora estoy donde temía. Pensando, solamente, en tu voz y tu sonrisa. Soñando un futuro inalcanzable junto a vos. Deseando estrellarme sin piedad contra esos labios, que me nombran y me quitan el control.

¿Qué puedo hacer? Si ya no sé quien soy. Si cuando hablo con vos, pierdo la noción del tiempo y el espacio. Si despierto con ganas de escucharte, de sentirte, de abrazarte, y me tiembla todo el cuerpo cuando me decís “mi amor”.

¿Qué puedo hacer? Más que soltarme y caminar. Sabiendo que tu voz puede curar cualquier herida. Sabiendo que mis días son mejores si estás vos. Sabiendo que tu dulzura, quita todo lo malo, y en cuestión de segundos me hace sentir mejor.

¿Qué puedo hacer? Si soy feliz gracias a vos 
y tu amor es mi motor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario